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viernes, 30 de diciembre de 2016

Manicomio y derivados...

Era hora de llegar a este momento de dilucidación mental que incluye tanto ingresos sanos en sanatorios mentales como fraudulento telemático sin ganas. El primero viene dado por la nulidad psiquiátrica de la gente que me acompaña y el segundo por la nulidad mental de un colega mío que usa sus amistades para ejercitar la fe en J.C. y obrando para reproducir su dinero en sus bolsillos como por arte de magia.

Por una causa acabé en una estancia de control médico por la nulidad de una última novia (la partícipe de mi anterior post romántico) definido loco de cojones (al cuadrado) y privado de libertad en todo momento (y tratado de subnormal incluso atado de una mano y su opuesto pie) así como razonando con mis colegas de presidio que el centro es en resumidas cuentas una mierda y sintiéndose desfallecido por la soledad que esto acompaña... (largo etcétera).

El delito telemático viene dado por haberse comprado hoy una tarjeta telefónica móvil y por la santa gracia de mi pareja donó esta a un hombre mendigo y vacío que probablemente ni siquiera la use en su vida. Total, hoy por la tarde estoy privado de todo tipo de comunicación y pese a todo sueño con un ingreso en manicomio por las bravas (otro largo etcétera).

Dicen de mi persona que estoy algo loco pero mi benevolencia a los diez mil seres me atrae de sobre manera y estando en mi situación actual de errante vagabundo sin padrón ni domicilio fiscal alguno pasando hambre y penurias frías en este bache que estoy pasando en solitario.

Quieren o bien ingresarme en un manicomio o robarme mi ansiada colección de bichos PoKeMoN en cromos con brillo.

Me intentan jorobar cansinamente pero prefiero de momento un letargo hospitalario a pasar estas cabronadas (al menos dan de comer y ponen buena cama para la espalda). Debido a todo esto prefiero un ingreso en el hospital antes de aguantar estas vainas.

¿Loco yo? ¡Devolvedme mi vida!

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