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domingo, 15 de enero de 2017

Alta en el psiquiátrico

Era de esperar. Nadie se lo esperaba. Tenía que ocurrir. No hay otra opción...

¡ME DIERON DE ALTA!

Era de esperar pero mi encierro llegó a su fin. Vamos a reivindicar ahora un poco de  mierda pública que he visto y usando mis experiencias de manipulación social he llegado a la conclusión de la ostia consagrada que me llegan a decir cosas que unos pobres enfermos dijeron en mi cautiverio:

SOY DANI, CONOCIDO NUEVAMENTE COMO DIOS.

¿Qué es esto? ¿Cómo puede ser? ¿Me lo dices o me lo cuentas? ¿De verdad?

Es una breve historia de las aptitudes de alguien condenado a un encierro voluntario, que come a dieta y que entiende realmente lo que es eso...

Al principio de este desbarajuste a unos susodichos que colaban drogas en el centro usando mis aptitudes de Yeins Bón para tener acceso a sustancias delictivas en un área de encierro y meditación para conseguir por ello unas tres horas libres de salida en la que puedo actuar a libre albedrío para repartir cuantos de amor a mi pareja y desestresarme de desajustes funcionales de la gente (pillada ella por supuesto) mientras me arriesgaba a ser una vil cabeza de turco por la nación de locos unidos.

Otra cosa: los psiquiátras de contención son todos una panda de mamelucos que quieren perder su inútil tiempo en altar (dar de alta) a pobres enfermos sin evaluar un conocimiento medido antes de meterte en esta tonta vida de nuevo mientras alucinas un poco.

Tercera cosa:

DEBO ESTAR BONÍSIMO DE CARALLO.

Hay varias locas que se engancharon a mi discurso sin sentido con habilidades de locura deidal y hice tanto gancho en ellas que empezaron a fliparse con la frase de "¡Ostras! ¡Que es Dios!". Esto unido a varios chicos que estaban tan locos como ellas, etc, etc realmente es cosa sin  merecer recursos para sentar no una sino varias logias sin precedente que crean una comunidad delictiva peligrosa donde solo yo (porque soy único e inigualable soy el referente de tu hijo) y con una donación vuestra podre crear una gran comuna de feligreses a mi cargo para orientar vidas (cuando tenga tiempo enseño a petar portales y así sacar el día).

En resumidas cuentas debo de ser la releche en ello. Sin más miramientos regalarme unos cien mil euros para contribuir por la labor y entrar en mi religión para normalizar vuestra vida un poco.